
Una piedra robusta se desprende
de ti, como respuesta de carne,
hostia endurecida en el deseo.
Tu cuerpo y mi cuerpo, dos espadas
columpiando relámpagos.
Entonces espada con espada,
herida tras herida,
el presentimiento del vértigo:
la ansiedad por caer entre tus vanos
y sembrarme múltiple
y saberme repetido,
ver mi todo en tu todo,
ver desde tus ojos.
1 comentario:
Recuerdo que hace tiempo me escribiste en un comentario que tenías escritos en los que jugabas con la eucaristía y el sexo. Ya lo veo.. muy buen poema.
Me encantaron las imágenes. Evocas vívidamente el intercambio sexual sin tener que recurrir a un lenguaje gráfico. Muy sensual y delicado.
Por cierto, siempre me ha fascinado esa escultura.
Saludos y te seguiré leyendo
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